Frank Meier, el rey del Ritz de París

Del coctelero Frank Meier podemos decir que reinó en el bar del Ritz de París desde los años 20 hasta su muerte, en 1947. Parte de su aprendizaje en el mundo de la mixología lo llevó a cabo en la Hoffman House de Nueva York, probablemente con el legendario Harry Craddock, y regresó a la ciudad de los rascacielos, al menos una vez, tras la Prohibición.

Meier no fue un bartender cualquiera. Fue él quien dijo que un barman tenía que ser tres cosas: químico, médico y psicólogo. Además, estaba convencido de que el primer bartender de un local tenía que estar, no detrás de la barra, sino delante, ejerciendo de perfecto anfitrión.

Meier fue el autor del libro “The artistry of mixing drinks”, una curiosa combinación de recetas de coctelería, información sobre vinos y una serie de datos, agrupados en el capítulo “Useful formulas”, que, según él, todo joven debería conocer: el antídoto de los venenos, la conversión de millas náuticas en millas terrestres, consejos para las carreras de caballos, para quitar manchas incluso en el alabastro y recetas contra la resaca.

Sus dos cócteles más célebres fueron el Pompadour, a base de Pineau (una mistela de la zona de Charentes), ron y limón, y el Bee’s Knees, una combinación perfecta de limón, miel y ginebra.

Austríaco de nacimiento y con ascendencia judía, no sólo fue un bartender brillante, sino que, a pesar de estar sometido a una intensa vigilancia por parte de la Gestapo, siguió al frente de su bar durante la ocupación nazi de París. Desde allí ayudó a la resistencia francesa, a los espías británicos y a algunos de los residentes judíos del hotel, a los que les consiguió documentación falsa para evitar su detención y deportación a campos de concentración.

Meier sirvió bebidas a Roosevelt, a Noël Coward, Ernest Hemingway, miles de aristócratas y al músico Cole Porter. De hecho, creó un cóctel en su honor, el Sea Pea (sonido de las iniciales del artista de jazz C. P.), cuya receta apareció por primera vez en su libro “The artistry of mixing drinks” como un combinado de azúcar, limón, anís y soda.

Dos años después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, Frank Meier murió sin haber dejado de acudir ni un sólo día al bar del Ritz, donde, hoy, su recuerdo sigue presente en forma de cócteles llenos de historia. ¡Y vaya historia!

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