HISTORIA DEL MOJITO

La verdadera cuna del mojito es Cuba, un cocktail clásico que se remonta al S. XVI cuando se le conocía con el nombre de Draque, en honor al pirata inglés Francis Drake.

Los mojitos originales se preparaban con tafia que era el predecesor del ron y que los marineros consumían para evitar el escorbuto. Para mejorar su sabor lo mezclaban con limón, agua y especias.

Fue en la década de 1880, gracias a los alambiques de cobre, que la producción de ron se hacía de una manera más refinada y que sustituyó al aguardiente que se usaba hasta entonces para elaborar el Draque y que se rebautizó por Mojito.

En los locos años 20, durante la ley seca, muchos americanos decidieron viajar a la cercana Cuba desde Florida donde se les permitía beber lo que les viniera en gana. Una de aquellas personas, era el archiconocido Ernest Hemingway, que se convirtió en el mejor embajador del Mojito. Cuentan los lugareños que escribió una frase para dejar claro donde se debía tomar esta bebida: “My mojito in La Bodeguita, my daiquiri in El Floridita”.

Así que, quién va a Cuba tiene que hacer una parada obligatoria en la Bodeguita del Medio y donde el que va puede leer esa framosa frase aunque las malas lenguas dicen que es totalmente falso. El gran historiador de cocteleria, David Wondrich dice que Hemingway solía beber de todo en todas partes. El resto queda para la imaginación de cada uno.

Aunque el cóctel de James Bond sea el Vesper Martini, también ayudó a mediatizar el mojito en la película Otro día para Morir donde el actor Pierce Brosnan le ofrecía este cóctel cubano a Halle Berry, quien, con picardía, dijo que se podría llegar a habituar a su sabor.

Otro de los bares donde se podía degustar este cocktail era el Sloppy Joe, un bar de un inmigrante gallego que supo aprovecharse muy bien de esa Ley Seca. José Abela, que así se llamaba, convirtió su bar en el favorito de los grandes de Hollywood como Richard Dix, Clark Gable, Spencer Tracy, Alice Faye Tyrone Powers o John Wayne.

No nos podemos olvidar de las rivalidades entre empresas familiares como Bacardí o Havana Club. ambos perfectos para elaborar el mojito. A principios del S.XX, la familia Bacardí era sinónimo de ron en Cuba, que tenía un estilo ligero, suave y muy bebible. Cuando la revolución salió hacia adelante, lo primero que hicieron fue nacionalizarla y toda la familia Bacardi abandonó la isla dejando el liderazgo del ron a Havana Club. Así que si somos justos, el ron original del Mojito pertenecía a la familia Bacardí y como verdad geográfica hay que reconocer que hoy por hoy el Havana Club es el verdadero ron cubano. Aunque el paladar es quien dice que ron le gusta más y no tiene que ser ninguno de los dos ya que Cuba está llena de buenos rones, eso sí, tiene que ser oscuro y de varios años para romper el equilibrio de sabores.

Para terminar, un consejo os doy para elaborar un buen mojito: a parte del ron que elijáis, tenéis que usar hierbabuena que es más aromática, de hoja mediana, más dulce y menos picante. Dadle una palmadita antes de usarla para que despierten los aromas. Para aquél que no tome alcohol podemos hacer un buen mojito cambiando el ron por un Ginger Beer que es muy refrescante y con un punto de chispa.

 

 

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